La civilización técnica de nuestros días ha suavizado la vida por todos lados, pero hoy más que nunca la gente sucumbe indefensa a los golpes de la vida. Eso se debe sencillamente a que una cultura puramente material y técnica es incapaz de brindar ayuda en momentos infaustos. El hombre de hoy, absorto en lo externo de la vida, no tiene ideas ni fuerzas que le capaciten para dominar su propio desasosiego y fragmentación. No sabe qué hacer con el sufrimiento, cómo dedicarlo a un fin constructivo; lo percibe como algo que le oprime y exaspera, y que choca con su vida. Ese hombre no está en paz. Las mismas experiencias que pueden resultar en su reclusión en un manicomio, pueden prepararlo-si permanece activo en su fuero interno-para tener éxito en la vida.
Friedrich Wilhelm Foerster
Friday, January 12, 2007
EL PORTERO DEL PROSTIBULO
No había peor oficio en el pueblo que ser portero del prostíbulo. Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.
Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes muy creativo y emprendedor y decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó al personal para dar las nuevas instrucciones. Al portero, le dijo:
A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.
Me encantaría complacerlo, señor!, pero no se leer ni escribir. ¿Cómo?... Cuánto lo siento, pero tendré que prescindir de sus ¡servicios! Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida!. Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted, le vamos a dar una indemnización hasta que encuentre otra cosa. Lo siento y que tenga buena suerte. Sin más, se dio vuelta y se fue.
El portero sintió que el mundo se le derrumbaba. Qué hacer?... y que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, el lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo, pero solo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza derruida. Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa. Como en el pueblo no había ninguna ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra. Y emprendió la marcha. A su regreso, su vecino llamó a su puerta:
Hola!, vengo a ver si tiene un martillo para prestarme?.
Si, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo!... Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano. Esta bien!. A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. Por qué no lo vende? No puedo!, lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de mula. Hagamos un trato - dijo el vecino. Yo le pagaré los días de ida y vuelta mas el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?. Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días y aceptó. Volvió a montar su mula y a su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino!. Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?, vengo a decirle que yo necesito unas herramientas y estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, mas una pequeña ganancia... es que no dispongo de tiempo para el viaje.
El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. Recordaba las palabras escuchadas:
No dispongo de cuatro días para comprar!!. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que el viajara para traer herramientas.
En el viaje siguiente, arriesgó un poco mas de dinero trayendo mas herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Con el tiempo alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas después, adaptó una vidriera y el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos, el era un buen cliente.
Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su Ferretería y ganar dos días de marcha. Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, por qué no?, las tenazas, las pinzas, los cinceles y luego fueron los clavos y los tornillos... En diez años, aquel hombre se transformó en millonario con su trabajo como fabricante de herramientas.
Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios mas prácticos de la época y en el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de esta nueva escuela.
El honor sería para mi, dijo el hombre. Nada me gustaría mas que firmar allí, pero no se leer ni escribir; soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el Alcalde que no alcanzaba a leer. Usted construyo un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado!!... me pregunto, qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir? Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma - Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería el portero del Prostíbulo!...
Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes muy creativo y emprendedor y decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó al personal para dar las nuevas instrucciones. Al portero, le dijo:
A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.
Me encantaría complacerlo, señor!, pero no se leer ni escribir. ¿Cómo?... Cuánto lo siento, pero tendré que prescindir de sus ¡servicios! Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida!. Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted, le vamos a dar una indemnización hasta que encuentre otra cosa. Lo siento y que tenga buena suerte. Sin más, se dio vuelta y se fue.
El portero sintió que el mundo se le derrumbaba. Qué hacer?... y que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, el lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo, pero solo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza derruida. Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa. Como en el pueblo no había ninguna ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra. Y emprendió la marcha. A su regreso, su vecino llamó a su puerta:
Hola!, vengo a ver si tiene un martillo para prestarme?.
Si, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo!... Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano. Esta bien!. A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. Por qué no lo vende? No puedo!, lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de mula. Hagamos un trato - dijo el vecino. Yo le pagaré los días de ida y vuelta mas el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?. Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días y aceptó. Volvió a montar su mula y a su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino!. Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?, vengo a decirle que yo necesito unas herramientas y estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, mas una pequeña ganancia... es que no dispongo de tiempo para el viaje.
El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. Recordaba las palabras escuchadas:
No dispongo de cuatro días para comprar!!. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que el viajara para traer herramientas.
En el viaje siguiente, arriesgó un poco mas de dinero trayendo mas herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Con el tiempo alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas después, adaptó una vidriera y el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos, el era un buen cliente.
Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su Ferretería y ganar dos días de marcha. Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, por qué no?, las tenazas, las pinzas, los cinceles y luego fueron los clavos y los tornillos... En diez años, aquel hombre se transformó en millonario con su trabajo como fabricante de herramientas.
Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios mas prácticos de la época y en el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de esta nueva escuela.
El honor sería para mi, dijo el hombre. Nada me gustaría mas que firmar allí, pero no se leer ni escribir; soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el Alcalde que no alcanzaba a leer. Usted construyo un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado!!... me pregunto, qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir? Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma - Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería el portero del Prostíbulo!...
DOS VIRTUDES
Ni al orgullo ni al odio des cabida,sirve a otros, amando en abundancia,que el amor y humildad son los que alcanzan lo más bello y sublime de la vida.
El ejemplo de Cristo nos invitaa amar a los demás, sin arrogancia,sin darle a nuestro hacer mucha importanciaevitando lo que la envidia incita.
Lo humilde, es compañero de lo amable.Las dos virtudes van emparejadas,brindando un fruto bello y agradable.Que unidas, suelen ser sacrificadas;La uva, para dar su vino alegre,precisa por los hombres ser pisada.
Daniel Nuño
El ejemplo de Cristo nos invitaa amar a los demás, sin arrogancia,sin darle a nuestro hacer mucha importanciaevitando lo que la envidia incita.
Lo humilde, es compañero de lo amable.Las dos virtudes van emparejadas,brindando un fruto bello y agradable.Que unidas, suelen ser sacrificadas;La uva, para dar su vino alegre,precisa por los hombres ser pisada.
Daniel Nuño
Friday, January 05, 2007
SI NUNCA...
Si nunca rompes un racimo de uva en el lagar, nunca tendrás un vaso de vino sobre tu mesa.
Si nunca te arriesgas a perder, nunca te das la oportunidad de ganar.
Si nunca afrontas la pena de partir, nunca conocerás la alegría del regreso.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra, nunca te gozarás renacido en la cosecha.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa, nunca saborearás el alivio del perdón.
Si nunca mueles los granos de tu trigo, nunca conocerás el sabor del pan.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
Si nunca estás dispuesto a dejar todo lo que tienes, nunca sentirás que lo tienes libremente.
Si nunca estás dispuesto a morir por una causa, nunca sabrás para qué vives.
Si nunca encaras tu pena y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír.
Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te aguarda en la otra orilla...
Si nunca te arriesgas a perder, nunca te das la oportunidad de ganar.
Si nunca afrontas la pena de partir, nunca conocerás la alegría del regreso.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra, nunca te gozarás renacido en la cosecha.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa, nunca saborearás el alivio del perdón.
Si nunca mueles los granos de tu trigo, nunca conocerás el sabor del pan.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
Si nunca estás dispuesto a dejar todo lo que tienes, nunca sentirás que lo tienes libremente.
Si nunca estás dispuesto a morir por una causa, nunca sabrás para qué vives.
Si nunca encaras tu pena y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír.
Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te aguarda en la otra orilla...
NUNCA SABES
Sigue los pasos de aquel que bien te aprecia, pero no te pierdas en su camino, ni tampoco te detengas a mirar su andar, aprende de los que caminaron antes que tú, porque ellos tienen el secreto de lo dulce y lo amargo guardado en sus almas, y su corzaón late con las vivencias que fue dejando el tiempo en sus cuerpos.
Oye las palabras de aquel que bien te quiere, pero que su discurso no te maree, ni hagas tuyas palabras extrañas que no comprendes. Sabe bien que la palabra se dignifica con la acción, y si no la puedes poner en práctica, porque te parece necia o sabia, mejor aléjate y vete en busca de las palabras necesarias para tu crecimiento.
Saluda al que menos tiene y al que ha cosechado con la misma mano y la misma emoción. Nunca sabes cual mano te puede ayudar.
No esperes los momentos de estabilidad para embarcarte en la acción, los mejores navegantes, son los que saben pilotear su corazón en todas las condiciones, y aunque la miseria y la gloria los envuelvan, siempre siguen siendo uno, y no se desdoblan ante lo material o lo efímero.
Condue tus momentos presentes como si fuese recuerdos del mañana, ríete de tu desgracia y desestima tu éxito, porque son solamente estados necesarios para alcanzar una pequeña porción de sabiduría infinita.
No te pierdas en lo material, pero no niegues lo que ganaste con virtud y estudio. No te niegues a la miseria, pero no te pierdas en ella, porque no hay persona en éste mundo que pueda eludir las miserias del alma, más si eludes las miserias materiales, sabe que no haces más que lo que hace todo el mundo a cada momento.
Estimula tus sentidos, no hieras a nadie, habla con aquellos que se te oponen, pero no les regales tu cabeza. Del audaz es el éxito, del valiente el oro, y del soñador las esperanzas. Siempre cree en que podrás hacerlo, pero no te pierdas en tus sueños.
Vive el hoy, ríete del futuro y del pasado, porque aunque los llores y te preocupes, no están a tu alcance.
Abre los ojos al día venidero diciendo: Si Dios quiere mañana estaré ahí. No creas que porque hoy respiras mañana también lo harás.
Si juntas mucho, mayores serán tus preocupaciones, si no juntas nada, tu alma se volverá envidiosa. Junta lo necesario para tu viaje en la vida. Un barco con mucha carga se hunde y nadie más sabe de él, hasta que algunos los encuentran oxidado y olvidado, y roban su carga.
Agradece por todo lo que tienes, y si no estás del todo satisfecho, recuerda todo lo que has tenido que vivir para estar ahí, pero no te pierdas en tus lamentos.
A veces, lo que tanto buscaste durante tantos años, está delante de tus narices.
© JESÚS ALEJANDRO GODOY
Oye las palabras de aquel que bien te quiere, pero que su discurso no te maree, ni hagas tuyas palabras extrañas que no comprendes. Sabe bien que la palabra se dignifica con la acción, y si no la puedes poner en práctica, porque te parece necia o sabia, mejor aléjate y vete en busca de las palabras necesarias para tu crecimiento.
Saluda al que menos tiene y al que ha cosechado con la misma mano y la misma emoción. Nunca sabes cual mano te puede ayudar.
No esperes los momentos de estabilidad para embarcarte en la acción, los mejores navegantes, son los que saben pilotear su corazón en todas las condiciones, y aunque la miseria y la gloria los envuelvan, siempre siguen siendo uno, y no se desdoblan ante lo material o lo efímero.
Condue tus momentos presentes como si fuese recuerdos del mañana, ríete de tu desgracia y desestima tu éxito, porque son solamente estados necesarios para alcanzar una pequeña porción de sabiduría infinita.
No te pierdas en lo material, pero no niegues lo que ganaste con virtud y estudio. No te niegues a la miseria, pero no te pierdas en ella, porque no hay persona en éste mundo que pueda eludir las miserias del alma, más si eludes las miserias materiales, sabe que no haces más que lo que hace todo el mundo a cada momento.
Estimula tus sentidos, no hieras a nadie, habla con aquellos que se te oponen, pero no les regales tu cabeza. Del audaz es el éxito, del valiente el oro, y del soñador las esperanzas. Siempre cree en que podrás hacerlo, pero no te pierdas en tus sueños.
Vive el hoy, ríete del futuro y del pasado, porque aunque los llores y te preocupes, no están a tu alcance.
Abre los ojos al día venidero diciendo: Si Dios quiere mañana estaré ahí. No creas que porque hoy respiras mañana también lo harás.
Si juntas mucho, mayores serán tus preocupaciones, si no juntas nada, tu alma se volverá envidiosa. Junta lo necesario para tu viaje en la vida. Un barco con mucha carga se hunde y nadie más sabe de él, hasta que algunos los encuentran oxidado y olvidado, y roban su carga.
Agradece por todo lo que tienes, y si no estás del todo satisfecho, recuerda todo lo que has tenido que vivir para estar ahí, pero no te pierdas en tus lamentos.
A veces, lo que tanto buscaste durante tantos años, está delante de tus narices.
© JESÚS ALEJANDRO GODOY
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