La civilización técnica de nuestros días ha suavizado la vida por todos lados, pero hoy más que nunca la gente sucumbe indefensa a los golpes de la vida. Eso se debe sencillamente a que una cultura puramente material y técnica es incapaz de brindar ayuda en momentos infaustos. El hombre de hoy, absorto en lo externo de la vida, no tiene ideas ni fuerzas que le capaciten para dominar su propio desasosiego y fragmentación. No sabe qué hacer con el sufrimiento, cómo dedicarlo a un fin constructivo; lo percibe como algo que le oprime y exaspera, y que choca con su vida. Ese hombre no está en paz. Las mismas experiencias que pueden resultar en su reclusión en un manicomio, pueden prepararlo-si permanece activo en su fuero interno-para tener éxito en la vida.
Friedrich Wilhelm Foerster
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