Tuesday, October 30, 2007

LA MUJER DE LA CALLE

El semáforo cambió y Miguel detuvo el auto. Aurora permanecía a su lado,
pensativa. Miró a través del espejo y divisó la figura de una mujer que se
acercaba al auto. El día ya agonizava, la noche se preparaba para triturarlo
una vez más, las luces de la plaza se encendieron, dejando ante sus ojos un
hermoso panorama.

¡Hola, Guapo...quieres dar una vuelta...
La mujer no se había percatado que Aurora sumida en su
pensamiento con sus ojos cerrados...

¡Te equivocas... yo no salgo con putas callejeras_replicó Miguel-

Ella lo miró con desprecio y dejó que sus labios murmuraran un rosario de
insultos... Cambió la luz y Miguel inició la marcha. Aurora salió de su
hermetismo y exclamó:

¿Con quién hablabas?
Ves aquella prostituta que descaradamente enseña sus parte íntimas, se
acercó y me invitó_
Qué barbaridad! Da la vuelta, deseo verla más de cerca- insistió Aurora-

¡Olvida eso mi amor, fue una tontería!-replicó él. Bien, lo haré...

Miguel dobló a la derecha, pasó frente a la iglesia, continuó la marcha...

Allá, parada en la esquina, con su traje de color rojo brillante, con sus
piernas cruzadas y fumando estaba la mujer... Tenía una hermosa peluca,
pasaba de los cuarenta años pero todavía le quedaba mucho por disfrutar.

Aurora le indicó...

No te detengas, sigue lentamente, quiero ver su cara...

Allí estaba, segura de sí misma, con una sonrisa coqueta, fumaba, echaba el
humo con delicadeza, todavía le quedaba un poco de belleza...

La mirada de Aurora cruxificó su mirada. El tiempo se detuvo...Aurora se
echo hacia atrás,
quedo sumida en el silencio, un mar de imágenes se apoderó de su mente, le
pareció conocer a aquella nujer, pero no era posible, no podía ser,
ella había muerto...sacudió su cabeza tratando de despertar de su
pesadilla...

Mira Miguel, no me siento bien. Es mejor regresar a nuestro hogar, otro día
vamos al cine...

Miguel la miró con dulzura, le acarició con ternura sus mejillas y rozó sus
labios con sus dedos...

Está muy bien, iremos otro día...

Aurora no salía de su asombro, aquel rostro le era conocido, sabía que lo
había visto, era imposible olvidarlo, su mente daba vuelta y vuelta.

Llegaron a la mansión, una hermosa, de una arquitectura futurista, de
amplia sala, increíble biblioteca, con un hermoso jardín interno, con aves,
con columnas al estilo de los templos griegos...era un sueño aquel lugar, la
hermosa y amplia piscina...sus interiores, sus ventanas de cristales y todo
lo necesario para sentirse felices...era una pareja muy féliz, dos seres muy
trabajadores, él era un eminente siquiatra y ella profesora de sicología...

Aurora caminó sonámbula por el amplió y largo pasillo que conducía a su
dormitorio, se había quitado sus hermosos zapatos y caminaba sobre la bella
alfombra. Miguel todovía permanecía en el exterior de la casa, jugaba con
su perro guardán...

Dejó caer su fino traje azul cielo, quitó suavemente sus medias, dejó
deslizarse su cabellera negra sobre la espalda, se miró en el amplio espejos
de su alcoba...allí estaba, mirando fíjamente mientras se desprendía de su
sostén blanco, tocó sus senos, eran una hermosa obra de arte, dos
hermosos y delicados senos.

Caminó hacia la sala, estaba con sus pantaletas,
buscó el álbum familiar y volvió al cuarto.
Puso el álbum sobre la corcha de mil colores, respiró, se deshizo de aquel
tapa crica y quedó como Dios la envió al mundo.

Estaba exquisita, sentía que las fotos de la pared la miraban con ojos
lujuriosos. Caminó al baño y allí dejó caer suavemente aquel chorro de agua
que recorría aquel cuerpo monumental, se dejó caer, las espumas la
cubrieron. sólo sus senos se asomaban curiosos y cerró sus hermosos ojos.

No sabe cuánto tiempo pasó en la bañera, se levantó al escuchar la voz de
su amado. Se puso su bata y volvió al dormitorio. Miguel estaba sobre la
cama, miraba con curiosidad aquellas fotos que nunca había visto. Su mirada
se encontró con la mirada de su principe. Se acercó, lo beso. Se sentó con
él...lloró.

Miguel tomó su pañuelo y secó sus lágrimas. Ella lo observó por unos
segundos y luego comenzó a hablar entrecortado, gimiento como una
pequeña asustada...

Sabes, no lloro por mí, lloro por ella... Recuerdo cuando estaba en la
escuela. Había una niña muy buena, excelente, respetuosa, tierna, amable
pero siempre estaba triste. No tenía amigos ni amigas como los demás...a
veces los compañeros se burlaban de ella..hacían feos comentarios...

___Recuerdo que un dia mi profesora de inglés, creo que se llamaba Diana,
muy joven y preciosa, pero muy compresiva, con nosotros, nos preguntaba
las prfesiones o trabajos de nuestro padres...
Todos mencionaban con orgullo los títulos de sus femiliares... cuando la
profesora mencionó el nombre de la chica hubo silencio...

La profesora volvió, sintió las miradas de todos como finos dardos que se
iban clavando en su cuerpo, dejó escapar una lágrima...

La profesora volvió a repetir su nombre, todos volvieron a reír... la profesora
los miró fijamente y cada uno de ellos hizo silencio...

La chica se levantó de su pupitre y exclamó, disculpe profesora,....¿Puedo
decir algo antes de decir cuál es la profesión de mi madre?

Hubo un amague de volver a reir pero la profesora los miró con dureza...
Sí, puedes-dijo ella-

Sabe no lloro por mí, no me da pena decir quién soy, de dónde vengo, no
tuve participación para escoger a mis padres...no es mi culpa...

Jamás conocí la figura paterna, pero les digo que no me ha hecho falta...
Tengo una madre ejemplar...trabaja día y noche, sola, enferma...
y lo tengo todo en mi pequeño apartamento que comparto con ella un un
caserío, sí, por qué no vivo en una gran urbanización, pero vivo feliz con mi
madre...ella no sabe que yo sé cómo se gana la vida, ustedes se
equivocan...sé lo que es mi madre...ella me ama mucho, siempre está
pendiente de mí, diciéndome que tengo que estudiar, que tengo que
hacerme una mujer de provecho, una ciudadana ejemplar, que lamenta que
no me pueda ofrecer algo más, pero que trabajará fuerte para comprarme
un automóvil y sacarme del caserío...

No me importa lo que ustedes digan, sus comentarios sarcástico, sus
ironías...amo a mi madre y siempre la amaré...la quiero cual es, aunque
tenga que sufrir...

Hubo un silencio muy intenso, algunas lágrimas corrieron por las mejillas, la
profesora cambió su cara y miró por la ventana, sintió dos finas hileras
correr por cara...

___Profesora, dijo la joven. mi madre es una prostituta, una ramera, una
meretriz...

Aurora volvió a suspirar, sintió los brazos de Miguel sobre sus hombros..

__Sabes, la chica fue muy querida luego, nadie se atrevía a hacer
comentarios despectivos ya.
Se graduó con Altos Honores y llegó a la universidad...Allí estaba su madre,
mirándola fijamente, orgullosa...mirándola mientras recibía su diploma y
sus logro, Magna Cum Lude.

Fue la última vez que la vio...Cuando llegó a su casa su madre le había
dejado una carta...le explicaba su vida de sufrimientos, hija de nadie, jamás
había conocido a su madre, ni tampoco a su padre...había sido abandonada
en la puerta de una iglesia cristiana, violada a los trece años por el
ministro...y después a vagar por el mundo.

Pero conoció a un hombre que la amó y la cuidó. De esa relación nació la
pequeña...pero jamás le habló de él...había cambiado tanto por el vicio que
la prostituyó para obtener dinero...

Muchos años después le dijeron que ella había muerto de una sobredosis.
Alguien la llamó y le informó que no buscara más a su madre por que estaba
muerta...

Aurora levantó su cara y miró a Miguel. Estaba empapada en llanto. Le pidió
que la abrazara fuerte, que le dijera que la amaba, que jamás la
abandonaría...

Miguel la besó y volvió secar sus lágrimas...

__Sabes, dijo Aurora...aquella puta que vimos en la esquina es mi madre.
Yo soy la chica de la historia que te acabo de contar...

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